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Módulo de Enseñanza TREES ¿Qué significa enseñar desde la equidad?

Sesión de cierre Módulo de Enseñanza para la equidad 2026.

Enseñar para la equidad no consiste únicamente en incorporar nuevos contenidos al aula. También implica revisar las prácticas pedagógicas propias, escuchar otras experiencias y construir, junto a otros docentes, nuevas maneras de comprender y enfrentar las desigualdades. Bajo esta premisa nació el Módulo de Enseñanza TREES, un espacio de formación certificado por la Dirección de Educación Continua de la Universidad de los Andes que reúne a docentes de distintos niveles educativos para repensar cómo la equidad puede convertirse en un principio que atraviese la enseñanza.

Más que ofrecer herramientas pedagógicas, el módulo propone una experiencia de aprendizaje entre pares. A través de una la Comunidad de Práctica, profesores de colegios, universidades y otros espacios educativos intercambian experiencias, cuestionan sus propias metodologías y diseñan propuestas curriculares orientadas a fortalecer una enseñanza crítica y ética de la equidad.

Inspirado en el enfoque de Teaching for Understanding del Proyecto Zero de la Universidad de Harvard, el módulo invita a comprender la enseñanza como un proceso de transformación. Esto se refleja en la estructura del módulo: la primera sesión aborda la enseñanza para la equidad; la segunda se centra en las metas de comprensión y los desempeños; la tercera está dedicada al diseño de secuencias didácticas con perspectiva de equidad; la cuarta explora estrategias de evaluación del aprendizaje desde una perspectiva de equidad; y la quinta se enfoca en la presentación y evaluación de diseños curriculares. Sin embargo, el principal aprendizaje no surge únicamente de los contenidos, sino de las conversaciones que se construyen entre docentes con trayectorias, disciplinas y contextos distintos.

Sesión de cierre Módulo de Enseñanza para la equidad 2025.

La primera edición reunió a 21 docentes provenientes de diferentes instituciones educativas. Durante cinco sesiones, el diálogo y la retroalimentación permitieron ampliar las perspectivas desde las cuales cada participante comprendía su propia práctica docente. Para Lorena Suárez, profesora de Gobierno y Políticas Públicas del Colegio Los Nogales, uno de los mayores aportes del módulo fue precisamente la posibilidad de aprender de otros contextos educativos.

“Este espacio me ofreció múltiples miradas sobre lo educativo. Fue muy enriquecedor recibir retroalimentación de colegas de otros contextos. Me ayudó a ver los retos que implica enseñar para superar desigualdades y la importancia de hacerlo entre pares, con apertura y diálogo.”

Su experiencia refleja uno de los principios que orientan el módulo: la equidad también se construye cuando los docentes encuentran espacios para escuchar, debatir y enriquecer colectivamente sus prácticas. Como expresó Johanna Gómez, docente de la Pontificia Universidad Javeriana,

“Salir un poco del ambiente universitario me permitió ver otras formas de enseñar y otros conocimientos. Encontrarme con profes de colegio me ayudó a ampliar la mirada, a reconocer otras voces y a enriquecer mi propia práctica desde lo diverso.”

Esta diversidad de perspectivas se fortaleció aún más durante la segunda edición, realizada en 2026, en la que participaron 43 docentes de distintos niveles y contextos educativos. La presencia de profesores de educación básica, media y superior convirtió el módulo en un espacio donde distintas experiencias dialogaron y se complementaron, permitiendo que las preguntas y desafíos de unos enriquecieran las reflexiones de otros.

El cierre del módulo evidenció esa construcción colectiva. Cada participante presentó, en formato póster, una propuesta pedagógica diseñada a lo largo del proceso y recibió comentarios de los demás docentes para fortalecerla. Más que una presentación de resultados, este ejercicio se convirtió en un espacio de diálogo donde cada propuesta fue retroalimentada por gracias a esta comunidad.

Mira el reel de cubrimiento de lla última sesión del Módulo:

Las actividades desarrolladas mostraron cómo la equidad puede abordarse desde múltiples disciplinas y contextos. Hyca – Diana Apolá López Bojacá, pedagoga artística de Menstrure, diseñó Biodiversidad y ciclos, una propuesta que utiliza las plantas medicinales para reflexionar sobre el cuidado” trata justamente de como podemos usar las plantas y como esto también puede generar que las podamos reproducir para que cada vez tengamos mayor soberanía en relación a la salud y al uso de las plantas medicinales”

Desde otra perspectiva, Sebastián García, historiador y docente de ciencias sociales, presentó El chicharrón de la tierra en Colombia, una actividad orientada a promover la reflexión sobre las desigualdades agrarias y los retos históricos de la distribución de la tierra en el país.

Aunque los temas eran diferentes, ambas propuestas compartían un mismo propósito: traducir la equidad en experiencias concretas de aprendizaje dentro del aula. Como señaló Sebastián García, el módulo demostró que “desde las construcciones colectivas podemos edificar soluciones para transformar problemas comunes”.

Más allá de los recursos pedagógicos producidos, el Módulo de Enseñanza TREES consolidó una comunidad de docentes comprometida con transformar la educación desde la reflexión, la escucha y el trabajo colaborativo. Al reunir voces provenientes de distintos territorios, disciplinas y niveles educativos el módulo mostró que enseñar para la equidad no es una tarea individual, sino una práctica que se fortalece cuando se construye colectivamente.

Cuidar, criar y salir adelante: la desigualdad empieza en la infancia 

¿La desigualdad empieza antes de que podamos decidir sobre nuestra propia vida?

En el segundo episodio de El juego de la vida, el videopodcast de TREES y la película documental dirigida por Andrés Ruiz Zuluaga, conversamos sobre maternidad, cuidado, embarazo adolescente y las desigualdades que empiezan a marcar la vida desde la primera infancia.

Junto a Raquel Bernal, rectora de la Universidad de los Andes y experta en primera infancia, y Andrés Moya, director de Semillas de Apego, Leopoldo Fergusson, codirector de TREES, y Andrés Ruiz Zuluaga reflexionan sobre las mujeres que sostienen familias enteras, el peso invisible del cuidado y cómo las oportunidades —o su ausencia— empiezan a moldear el futuro desde los primeros años de vida.

A partir de las historias de El juego de la vida, este episodio explora cómo las desigualdades sociales atraviesan la maternidad y la crianza: desde el embarazo adolescente y la ausencia de redes de apoyo, hasta las barreras económicas, emocionales y culturales que enfrentan millones de mujeres para cuidar y salir adelante.

La conversación también aborda el papel que tienen los primeros años de vida en el desarrollo de niños y niñas, cómo las experiencias tempranas impactan el futuro y por qué hablar de primera infancia es también hablar de pobreza, género, violencia y movilidad social.

En este episodio

  • ¿Por qué la desigualdad empieza desde los primeros años de vida?
  • Maternidad, cuidado y pobreza en Colombia
  • El embarazo adolescente y las trampas de desigualdad
  • Las mujeres que sostienen familias enteras
  • Qué pasa cuando criar depende casi exclusivamente de las madres
  • Primera infancia, violencia y oportunidades de vida
  • Cómo las experiencias de los 0 a los 6 años marcan el futuro
  • Las historias detrás de los datos sobre desigualdad
  • La carga invisible del cuidado y las brechas de género
  • Qué tendría que cambiar para criar en un país más equitativo

Ve o escucha el episodio completo

📌 Nuevos episodios próximamente.

Cuando no todos cuentan igual: ¿Por qué la desigualdad no está solo en la chequera?

La desigualdad no solo se refleja en los ingresos. También aparece en cómo somos valorados, percibidos y escuchados. En esta masterclass, Leopoldo Fergusson, profesor titular de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes y cofundador de TREES, argumenta que la igualdad más esencial, la que importa más que la desigualdad de oportunidades o resultados, es la de ser tratados con la misma consideración como miembros de una comunidad política. A partir de ejemplos cotidianos y hallazgos de investigación, discute las expresiones de este tipo de desigualdad en Colombia, sus raíces históricas y culturales, y las oportunidades que tenemos para superarla.

La sesión es presentada por Jhon Quinchua e hizo parte de Pensar en Voz Alta, el festival de la Universidad Icesi, que reunió conversaciones abiertas sobre el futuro de la democracia, las desigualdades que atraviesan a la sociedad y el impacto de la inteligencia artificial.

El juego de la vida: un videopodcast para conversar sobre desigualdad, movilidad social y Colombia

¿Qué determina realmente las oportunidades que tenemos en la vida? ¿Cómo influyen el lugar donde nacemos, las relaciones que construimos y las barreras, visibles e invisibles, en nuestras trayectorias?

A partir de la película El juego de la vida*, lanzamos un nuevo videopodcast que abre conversaciones sobre desigualdad, movilidad social, primera infancia, clasismo, educación, privilegio y territorio en Colombia.

En cada episodio, Leopoldo Fergusson —profesor de Economía y codirector de TREES— y Andrés Ruiz —director de Comunicaciones de Uniandes y director de la película— conversan con investigadores, docentes, artistas y protagonistas de distintas experiencias de vida para explorar cómo las desigualdades atraviesan la vida cotidiana y moldean las posibilidades de las personas.

El podcast toma como punto de partida las historias reales retratadas en el documental El juego de la vida, una película construida durante más de 14 años siguiendo la vida de familias colombianas en distintos lugares del país. A partir de esas historias, las conversaciones conectan experiencias personales, investigación y cine para reflexionar sobre las múltiples dimensiones de la desigualdad.

El videopodcast de El juego de la vida busca crear un espacio para pensar el país desde distintas miradas y abrir conversaciones que muchas veces permanecen fuera del debate público.

*La película está basada en la investigación de la Encuesta Longitudinal Colombiana (ELCA) de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes. La ELCA siguió a 10.000 familias durante más de una década para entender mejor las dinámicas de la pobreza y la desigualdad en Colombia.

🎧 Mira o escucha El juego de la vida videopodcast en todas las plataformas:

Conoce los primeros seis espisodios:

Una producción de El juego de la vida y TREES, una iniciativa de la Universidad de los Andes que investiga, enseña y divulga para para incidir en las conversaciones públicas sobre desigualdad. 

📌 Nuevos episodios cada semana.

Fuimos anfitriones de la segunda Political Economy of the Global South Conference (PEGS) en Bogotá 

El 16 y 17 de marzo, tuvimos la segunda edición de la Political Economy of the Global South Conference (PEGS) en la Universidad de los Andes.  

El encuentro reunió a académicos y expertos internacionales en sesiones sobre extractivismo, desigualdad, informalidad, fragmentación global y comercio internacional, así como en discusiones sobre nuevas formas de cooperación frente a los desafíos de la transición ecológica y el desarrollo sostenible. 

Estas sesiones buscaron responder a una pregunta de fondo que, como planteó Jimena Hurtado, vicerrectora de Investigación y Creación de la Universidad de los Andes y cofundadora de TREES, está en el origen mismo de esta iniciativa: “¿Cómo entender una economía que no funciona para todos, en países donde la desigualdad no es una cifra, sino una realidad cotidiana?”. 

Desde esta perspectiva, la conferencia también apostó por generar intercambios entre países del sur global que comparten historias de violencia y la búsqueda de caminos para transformarlas, con un potencial que va más allá del diálogo académico. En palabras de Hurtado, este tipo de espacios permiten construir colaboraciones que conectan el conocimiento con procesos históricos, institucionales y sociales concretos. 

De este modo, la conferencia magistral estuvo a cargo de Julieta Lemaitre, magistrada de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), cuya trayectoria encarna precisamente ese cruce entre academia e instituciones. Su intervención abordó las relaciones entre ciudadanía y Estado, las formas en que las comunidades construyen soluciones en contextos de ausencia estatal y el papel de la justicia en escenarios de posconflicto, mostrando cómo las instituciones pueden tanto reproducir como transformar las desigualdades. 

A continuación, puedes ver una publicación ilustrada que resume ‘Reconstruyendo’, la conferencia magistral de Lemaitre:

Ver publicación en Instagram.

Es así como PEGS se plantea como un proceso más amplio de diálogo entre países del sur global, que reconoce tanto sus diferencias como la existencia de desafíos estructurales compartidos, incluidas las desigualdades. Lo hace articulando el trabajo de centros o iniciativas como TREES en Colombia, el Center for Critical Imagination (Cebrap) en Brasil, el Programa de Economía Aplicada de El Colegio de México, Pathways Beyond Neoliberalism en la American University en Egipto, y el Southern Centre for Inequality Studies en Wits University en Sudáfrica, que colaboran dentro de la Emerging Political Economies (EPE) Network.  

Como parte de ese esfuerzo de articular una red de países que comparten realidades similares, la conferencia también refleja una apuesta por amplificar el conocimiento de estos contextos. En palabras de Hurtado, se trata de construir agendas que no sean “receptoras de marcos desarrollados en otros contextos, sino interlocutoras con voz y preguntas propias”. 

En esa misma dirección, varios de los paneles pusieron en evidencia la necesidad de revisar los marcos desde los cuales se entienden los problemas del sur global. “Es importante tener una perspectiva del sur global para una economía global. A veces pensamos desde una perspectiva que no resuena con la forma en que viven las personas en estos países”, señaló Pierre Nguimkeu, profesor de Economía en Georgia State University y director de la Africa Growth Initiative en Brookings Institution. 

Un ejemplo de este tipo de discusiones fue la sesión sobre desigualdad, que lideró Leopoldo Fergusson, profesor de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes y cofundador de TREES, y en la que participaron Rodrigo Uprimny, investigador senior de Dejusticia y profesor de la Universidad Nacional de Colombia, y Raymundo Campos y Aurora Ramírez Álvarez, profesores de El Colegio de México.  

Allí se discutieron distintas dimensiones de las brechas estructurales en la región y los retos para abordarlas desde enfoques interdisciplinarios. Como planteó Uprimny, existe una desconexión entre el campo de los derechos humanos y el análisis de la desigualdad: mientras los marcos normativos han avanzado en enfrentar la discriminación entre grupos, “cuando se entra en el terreno de la desigualdad social y económica, el movimiento de derechos humanos es, en cierto sentido, silencioso”. En esa línea, subrayó la necesidad de conectar de manera más directa los derechos con las dinámicas de desigualdad, no solo como un problema teórico, sino también práctico. 

Sobre esto, Fergusson destacó que la desigualdad no se limita a diferencias de ingreso, sino que produce formas más profundas de separación social: “las personas con distintos niveles de ingreso viven tan separadas que terminan siendo culturalmente distintas, como si fueran grupos diferentes”. En ese sentido, subrayó que uno de los retos centrales es pensar estas brechas no solo en términos distributivos, sino también en términos de derechos y de lo que implica tener una posición igual en la sociedad, particularmente en contextos como los de América Latina. 

La informalidad laboral fue otro de los temas centrales del encuentro. Laura Alfers, coordinadora internacional de WIEGO, planteó la discusión alineada a la idea de que los marcos no coinciden con las realidades de los países del sur: “el 60% de los trabajadores está en el empleo informal, algo que podría aumentar con el cambio tecnológico. Nuestras instituciones laborales aún están orientadas en torno a una idea importada de los países del norte global, desarrollada en las décadas de 1940 y 1950 para mercados laborales que no existen en el sur.” 

Además de las sesiones académicas, la conferencia incluyó un taller de investigación, una sesión de enseñanza y espacios estratégicos de articulación entre centros del sur global que hacen parte de la Emerging Political Economies Network, orientados a fortalecer agendas conjuntas en investigación, enseñanza y divulgación. Estos encuentros contribuyeron a consolidar una red sur–sur que permita promover esas voces y preguntas propias.  

A lo largo del evento, se destacó la persistencia de brechas estructurales que se superponen y se refuerzan entre sí, muchas de las cuales pasan desapercibidas porque tendemos a mirar siempre en los mismos lugares. En ese contexto, la conferencia puso en evidencia la necesidad de ampliar el enfoque analítico. En palabras de Hurtado: “ampliar la mirada, mirar donde usualmente no miramos y aceptar que la ausencia en el registro [evidencia o datos] no significa ausencia en la realidad”. 

Ver el video resumen del evento.

Informe de gestión 2023-2025

Transformar la realidad exige cambiar las ideas que la sostienen

Por eso, en TREES trabajamos para comprender y transformar las desigualdades a partir de conocimiento riguroso. En este informe compartimos lo que hemos hecho entre 2023 y 2025 en nuestras tres áreas de trabajo: Investigación, Enseñanza y Divulgación. Aquí encontrarás nuestros principales logros, aprendizajes y desafíos.

Para ver el informe, haz clic en el botón.

Reto TREES: investigar junto a las comunidades transforma la manera de entender las desigualdades

El Reto TREES: revelando clasismos (2024-2025) reunió a 120 estudiantes de pregrado y maestría de distintas disciplinas y de ocho departamentos del país en una experiencia inmersiva y colaborativa orientada al diseño de estrategias para fortalecer la cohesión social. A través de metodologías de investigación participativa, los equipos exploraron actitudes, percepciones y prácticas relacionadas con el clasismo en contextos cotidianos.

Encuentro presencial participantes del Reto TREES (2024-2025)

Más que un ejercicio académico, el reto abrió un espacio para conectar investigación, pensamiento crítico y ético y trabajo colectivo. En lugar de ver a las comunidades como objetos de estudio, la metodología de investigación participativa promovió procesos de diálogo y co-creación en los que las personas involucradas pudieron reflexionar sobre actitudes clasistas y cómo estas reproducen desigualdades.

Para Irma Flores, profesora asociada de la Facultad de Educación de la Universidad de los Andes, uno de los principales aportes de este enfoque es que permite “no solamente llevar un tema como el clasismo a una comunidad, sino también poder conversar con esa comunidad para ver qué entienden ellos por el clasismo”. Desde esta perspectiva, la investigación participativa no solo produce conocimiento: también fortalece el tejido social y crea relaciones más horizontales entre investigadores y comunidades.

Mira el reel y descubre por qué la investigación participativa fue clave en el #RetoTREES

El reto estuvo dirigido especialmente a estudiantes en formación, precisamente porque este momento académico puede abrir espacios para la exploración crítica y la creatividad interdisciplinaria. Como señala Paula Jaramillo, líder de Enseñanza de TREES, se trata de “un momento en la vida en el que ellos pueden percibir los clasismos su alrededor para tratar de no reproducirlos y además hacer algo al respecto”.

El reto se desarrolló en seis fases que guiaron a los equipos en el diseño e implementación de investigaciones de acción participativa en sus propios entornos. A lo largo del proceso, los estudiantes identificaron y analizaron críticamente actitudes, relaciones, percepciones y prácticas que reproducen —o cuestionan— dinámicas de clasismo en la vida cotidiana. Para las dos ediciones del Reto, 2024 y 2025, la última fase culminó en un encuentro presencial en la Universidad de los Andes, donde los equipos compartieron sus hallazgos, discutieron sus metodologías y reflexionaron colectivamente.

Más allá de presentar resultados, el encuentro final permitió que los estudiantes conectaran la experiencia práctica con discusiones teóricas, metodológicas y éticas sobre cómo investigar junto a las comunidades. Como afirmó Blas Zubiría Mutis, mentor de la Universidad del Atlántico, durante el encuentro de 2024, el proceso permitió que los participantes “vivieran una experiencia investigativa concreta, utilizando unos parámetros establecidos por TREES y vinculándolos a la reflexión teórica, metodológica y epistemológica de la investigación participativa”. En la primera edición del Reto, equipos de la Universidad del Norte, la Universidad del Atlántico, El Colegio de México y la Universidad de los Andes desarrollaron preguntas de investigación, diseñaron metodologías y evaluaron junto a las comunidades si este tipo de investigaciones resultaban significativas y útiles para quienes participaban en ellas.

Entrega de certificado participantes del Reto TREES 2025.

Los proyectos desarrollados durante el reto también evidenciaron cómo el clasismo se manifiesta en escenarios cotidianos. Uno de los equipos de la Universidad del Atlántico investigó dinámicas de clasismo y microclasismo en la Alameda del Río, un proyecto urbanístico de vivienda que reúne a personas de distintos contextos socioeconómicos. A través de observación, entrevistas y encuestas, el equipo identificó cómo prácticas cotidianas —como secar ropa en las ventanas o la presencia de vendedores ambulantes— generan tensiones relacionadas con el estatus social y las percepciones de exclusividad.

La investigación mostró cómo ciertos prejuicios, hacia actividades informales y maneras de habitar el espacio, reflejan estereotipos y barreras de clase que generan tensiones en la convivencia. Más allá de identificar estas dinámicas, el proceso permitió abrir conversaciones con la comunidad sobre las formas en que estas prácticas afectan las relaciones entre vecinos y la percepción del “otro” dentro del mismo territorio. “Mediante encuestas y entrevistas, recogimos percepciones de exclusividad y prejuicios hacia actividades informales como las ventas ambulantes. Estos resultados nos permitirán proponer medidas de mitigación y fomentar la comprensión de actitudes clasistas”, explicó Andrés Eduardo Miranda Pacheco, participante del reto y miembro del equipo #SOMOSUA.

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El proyecto de Alameda del Río puso en evidencia cómo el reto no buscaba únicamente producir datos sobre el clasismo, sino también generar procesos de escucha y reflexión colectiva. Esta misma lógica atravesó otros proyectos del Reto TREES 2024, como el desarrollado por el equipo SINPREJUICIOS, que investigó dinámicas de clasismo en un salón de belleza en Bogotá. A partir de entrevistas y observación, el equipo identificó cómo las diferencias de clase entre empleados y clientes producen actitudes despectivas hacia los trabajadores.

“Descubrimos que la atención personal, hablar con el cliente, se considera un ‘servicio implícito’ que afecta a empleados menos conversadores. Encontramos también xenofobia y preferencias por el género de los estilistas”, explicó María Fernanda Blanco, participante del equipo SINPREJUICIOS. Para los integrantes del proyecto, uno de los principales aprendizajes del reto fue comprender la importancia de humanizar a las personas en la investigación y no verlas únicamente como datos.

Además, el Reto funcionó como un espacio de construcción de redes entre estudiantes de múltiples regiones y contextos socioeconómicos, fortaleciendo vínculos y aprendizajes colectivos. Valentina Gutiérrez, estudiante de la Universidad de la Sabana, habla de lo que significó para ella participar en el Reto TREES 2025.

“En esta experiencia comprendí la importancia de cada disciplina, porque cada una aporta una mirada diferente que enriquece y transforma la manera en que entendemos la realidad. La enseñanza más importante es que debemos retarnos constantemente y cuestionarnos qué actitudes o comportamientos pueden estar replicando el clasismo, incluso cuando no somos plenamente conscientes de ello.”

Esta reflexión también resonó en la experiencia de Verónica Rumaña Moreno, estudiante de la Universidad de los Andes e integrante del equipo Tejido Sentipensante. Para ella, uno de los principales aprendizajes fue comprender que el clasismo no siempre se manifiesta de forma evidente. “Los comportamientos discriminatorios no necesariamente se expresan de manera explícita; muchas veces aparecen en acciones sutiles que tienen un impacto profundo en las personas”, señaló.

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Los hallazgos de los equipos también revelaron un reto mayor: el clasismo suele estar profundamente normalizado en las interacciones cotidianas, lo que hace difícil identificarlo, investigarlo e incluso nombrarlo. Por eso la metodología de investigación participativa cobra mayor importancia en el Reto TREES, pues permite abrir espacios de escucha y diálogo, y que las mismas comunidades nombren e identifiquen el clasismo en sus entornos.

Durante más de cinco meses, los estudiantes no solo desarrollan investigaciones sobre distintas expresiones del clasismo en sus entornos cercanos, sino que también exploran maneras concretas de reconocer y mitigar estas actitudes que crean brechas de desigualdad en la vida cotidiana.

Mira aquí el reel de cubrimiento del RETO TREES 2024

Segundo Taller del TREES Research Grant Fund en la Universidad de los Andes

Ya tuvimos los dos primeros talleres para fortalecer la comunidad de investigación de TREES. En estos dos encuentros se reunieron los investigadores que recibieron apoyo financiero a través de las convocatorias Grant Fund I y II. Los investigadores se juntaron para compartir ideas, recibir retroalimentación y enriquecer sus trabajos.

Conoce el video resumen del primer taller del Grant Fund:

El 7 de mayo de 2025, los investigadores del Grant Fund II estuvieron en las instalaciones de la Universidad de los Andes con un objetivo común: escuchar cómo sus colegas están estudiando las desigualdades desde múltiples miradas disciplinarias y contextos. El encuentro sirvió para compartir avances, discutir preguntas y fortalecer una comunidad académica comprometida con la comprensión de las desigualdades en el sur global.

Durante el evento, los investigadores presentaron sus proyectos en curso y recibieron retroalimentación. Discutir ideas en una etapa temprana les permite mejorar los enfoques y fortalecer los marcos analíticos. “Me gustó mucho la perspectiva comparada. Por ejemplo, una de las profes nos sugirió revisar el clasismo versus las castas en India, que no lo habíamos pensado”, comentó Natalia Amaya, investigadora de la Fundación Prolongar.

Los participantes discutieron el papel del Estado en la distribución de la tierra, la reconstrucción del lugar de las mujeres en la historia económica, las dinámicas de la informalidad laboral, los límites de la movilidad social, las múltiples dimensiones culturales de la desigualdad y los desafíos de aplicar modelos del norte global en Latinoamérica.

El taller también fue una oportunidad para reforzar la cooperación entre investigadores de diferentes disciplinas. Este enfoque busca ampliar los marcos teóricos sobre la desigualdad y generar evidencia útil para políticas públicas e iniciativas ciudadanas. “Queremos ver la desigualdad no solamente desde su dimensión estrictamente económica. Esto ha producido una mezcla muy rica de perspectivas sobre sus causas y consecuencias.”, explica Leopoldo Fergusson, líder de Investigación de TREES.

Con algunas de estas investigaciones ya publicadas, conócelas en nuestro repositorio de investigación, y el taller del Grant Fund III en camino, confirmamos nuestro compromiso de contribuir desde el conocimiento riguroso a construir sociedades más equitativas.

Conoce el video resumen del segundo taller del Grant Fund:

Juan Sebastián Lemos fortalece sus habilidades de investigación durante estancia en Harvard


Gracias al apoyo de TREES, tuve la oportunidad de hacer una estancia académica en la Escuela de Educación de Harvard, una oportunidad que marcó tanto mi crecimiento profesional como personal y que me deja experiencias y aprendizajes que de otra forma no habría podido vivir.

En el plano personal, esta experiencia transformó mi perspectiva sobre lo que es posible. Estudiar en Harvard nunca había sido una opción siquiera imaginable para mí, pero hoy se ha convertido en un verdadero sueño por el que me esfuerzo en el trabajo a diario. Vivir en otro país, adaptarme a una nueva cultura y comunicarme en un idioma distinto fue un reto importante, pues no había tenido la oportunidad de hacerlo anteriormente. Sin embargo, esto también fue una oportunidad para ampliar mi conocimiento, cuestionar mi lugar en el mundo, las oportunidades y privilegios que tengo y fortalecer mi autonomía.

En el ámbito profesional, la estancia me permitió avanzar con mayor rapidez y profundidad en mi proyecto de investigación. Asistí a seminarios y clases impartidas por profesores líderes en la investigación en educación, lo cual enriqueció mis ideas y abrió nuevas rutas para seguir ampliando mi agenda de investigación. Participé en discusiones con estudiantes de doctorado que me compartieron sus experiencias, eso me permitió entender mejor cómo se construyen trayectorias académicas en contextos internacionales. Aprendí nuevas metodologías y enfoques de investigación que complementan mi formación previa y gané confianza en mi capacidad para aportar, desde mi experiencia, a conversaciones y decisiones en el proyecto de investigación en el que trabajo.

Finalmente, pude también establecer vínculos con estudiantes e investigadores de distintos países que comparten intereses similares. Al mismo tiempo, estar rodeado de personas tan capacitadas en un entorno tan exigente supuso un reto, pero también una motivación para reflexionar sobre la calidad de mi educación a ojos de una futura proyección internacional. En resumen, esta experiencia me dio más que conocimientos: me dio claridad sobre mi vocación, nuevas herramientas para mi desarrollo académico y profesional, y el impulso para seguir esforzándome.