Fuimos anfitriones de la segunda Political Economy of the Global South Conference (PEGS) en Bogotá
El 16 y 17 de marzo, tuvimos la segunda edición de la Political Economy of the Global South Conference (PEGS) en la Universidad de los Andes.

El encuentro reunió a académicos y expertos internacionales en sesiones sobre extractivismo, desigualdad, informalidad, fragmentación global y comercio internacional, así como en discusiones sobre nuevas formas de cooperación frente a los desafíos de la transición ecológica y el desarrollo sostenible.
Estas sesiones buscaron responder a una pregunta de fondo que, como planteó Jimena Hurtado, vicerrectora de Investigación y Creación de la Universidad de los Andes y cofundadora de TREES, está en el origen mismo de esta iniciativa: “¿Cómo entender una economía que no funciona para todos, en países donde la desigualdad no es una cifra, sino una realidad cotidiana?”.

Desde esta perspectiva, la conferencia también apostó por generar intercambios entre países del sur global que comparten historias de violencia y la búsqueda de caminos para transformarlas, con un potencial que va más allá del diálogo académico. En palabras de Hurtado, este tipo de espacios permiten construir colaboraciones que conectan el conocimiento con procesos históricos, institucionales y sociales concretos.
De este modo, la conferencia magistral estuvo a cargo de Julieta Lemaitre, magistrada de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), cuya trayectoria encarna precisamente ese cruce entre academia e instituciones. Su intervención abordó las relaciones entre ciudadanía y Estado, las formas en que las comunidades construyen soluciones en contextos de ausencia estatal y el papel de la justicia en escenarios de posconflicto, mostrando cómo las instituciones pueden tanto reproducir como transformar las desigualdades.
A continuación, puedes ver una publicación ilustrada que resume ‘Reconstruyendo’, la conferencia magistral de Lemaitre.

Es así como PEGS se plantea como un proceso más amplio de diálogo entre países del sur global, que reconoce tanto sus diferencias como la existencia de desafíos estructurales compartidos, incluidas las desigualdades. Lo hace articulando el trabajo de centros o iniciativas como TREES en Colombia, el Center for Critical Imagination (Cebrap) en Brasil, el Programa de Economía Aplicada de El Colegio de México, Pathways Beyond Neoliberalism en la American University en Egipto, y el Southern Centre for Inequality Studies en Wits University en Sudáfrica, que colaboran dentro de la Emerging Political Economies (EPE) Network.
Como parte de ese esfuerzo de articular una red de países que comparten realidades similares, la conferencia también refleja una apuesta por amplificar el conocimiento de estos contextos. En palabras de Hurtado, se trata de construir agendas que no sean “receptoras de marcos desarrollados en otros contextos, sino interlocutoras con voz y preguntas propias”.
En esa misma dirección, varios de los paneles pusieron en evidencia la necesidad de revisar los marcos desde los cuales se entienden los problemas del sur global. “Es importante tener una perspectiva del sur global para una economía global. A veces pensamos desde una perspectiva que no resuena con la forma en que viven las personas en estos países”, señaló Pierre Nguimkeu, profesor de Economía en Georgia State University y director de la Africa Growth Initiative en Brookings Institution.
Un ejemplo de este tipo de discusiones fue la sesión sobre desigualdad, que lideró Leopoldo Fergusson, profesor de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes y cofundador de TREES, y en la que participaron Rodrigo Uprimny, investigador senior de Dejusticia y profesor de la Universidad Nacional de Colombia, y Raymundo Campos y Aurora Ramírez Álvarez, profesores de El Colegio de México.
Allí se discutieron distintas dimensiones de las brechas estructurales en la región y los retos para abordarlas desde enfoques interdisciplinarios. Como planteó Uprimny, existe una desconexión entre el campo de los derechos humanos y el análisis de la desigualdad: mientras los marcos normativos han avanzado en enfrentar la discriminación entre grupos, “cuando se entra en el terreno de la desigualdad social y económica, el movimiento de derechos humanos es, en cierto sentido, silencioso”. En esa línea, subrayó la necesidad de conectar de manera más directa los derechos con las dinámicas de desigualdad, no solo como un problema teórico, sino también práctico.

Sobre esto, Fergusson destacó que la desigualdad no se limita a diferencias de ingreso, sino que produce formas más profundas de separación social: “las personas con distintos niveles de ingreso viven tan separadas que terminan siendo culturalmente distintas, como si fueran grupos diferentes”. En ese sentido, subrayó que uno de los retos centrales es pensar estas brechas no solo en términos distributivos, sino también en términos de derechos y de lo que implica tener una posición igual en la sociedad, particularmente en contextos como los de América Latina.
La informalidad laboral fue otro de los temas centrales del encuentro. Laura Alfers, coordinadora internacional de WIEGO, planteó la discusión alineada a la idea de que los marcos no coinciden con las realidades de los países del sur: “el 60% de los trabajadores está en el empleo informal, algo que podría aumentar con el cambio tecnológico. Nuestras instituciones laborales aún están orientadas en torno a una idea importada de los países del norte global, desarrollada en las décadas de 1940 y 1950 para mercados laborales que no existen en el sur.”
Además de las sesiones académicas, la conferencia incluyó un taller de investigación, una sesión de enseñanza y espacios estratégicos de articulación entre centros del sur global que hacen parte de la Emerging Political Economies Network, orientados a fortalecer agendas conjuntas en investigación, enseñanza y divulgación. Estos encuentros contribuyeron a consolidar una red sur–sur que permita promover esas voces y preguntas propias.


A lo largo del evento, se destacó la persistencia de brechas estructurales que se superponen y se refuerzan entre sí, muchas de las cuales pasan desapercibidas porque tendemos a mirar siempre en los mismos lugares. En ese contexto, la conferencia puso en evidencia la necesidad de ampliar el enfoque analítico. En palabras de Hurtado: “ampliar la mirada, mirar donde usualmente no miramos y aceptar que la ausencia en el registro [evidencia o datos] no significa ausencia en la realidad”.








