El 16 y 17 de marzo, tuvimos la segunda edición de la Political Economy of the Global South Conference (PEGS) en la Universidad de los Andes.
Aparecen en la foto participantes de la conferencia y miembros de la Emerging Political Economies (EPE) Network.
El encuentro reunió a académicos y expertos internacionales en sesiones sobre extractivismo, desigualdad, informalidad, fragmentación global y comercio internacional, así como en discusiones sobre nuevas formas de cooperación frente a los desafíos de la transición ecológica y el desarrollo sostenible.
Estas sesiones buscaron responder a una pregunta de fondo que, como planteó Jimena Hurtado, vicerrectora de Investigación y Creación de la Universidad de los Andes y cofundadora de TREES, está en el origen mismo de esta iniciativa: “¿Cómo entender una economía que no funciona para todos, en países donde la desigualdad no es una cifra, sino una realidad cotidiana?”.
Jimena Hurtado, vicerrectora de Investigación y Creación de la Universidad de los Andes y cofundadora de TREES, dando las palabras de apertura de la conferencia magistral de PEGS 2026.
Desde esta perspectiva, la conferencia también apostó por generar intercambios entre países del sur global que comparten historias de violencia y la búsqueda de caminos para transformarlas, con un potencial que va más allá del diálogo académico. En palabras de Hurtado, este tipo de espacios permiten construir colaboraciones que conectan el conocimiento con procesos históricos, institucionales y sociales concretos.
De este modo, la conferencia magistral estuvo a cargo de Julieta Lemaitre, magistrada de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), cuya trayectoria encarna precisamente ese cruce entre academia e instituciones. Su intervención abordó las relaciones entre ciudadanía y Estado, las formas en que las comunidades construyen soluciones en contextos de ausencia estatal y el papel de la justicia en escenarios de posconflicto, mostrando cómo las instituciones pueden tanto reproducir como transformar las desigualdades.
A continuación, puedes ver una publicación ilustrada que resume ‘Reconstruyendo’, la conferencia magistral de Lemaitre.
Julieta Lemaitre, magistrada de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), durante su conferencia magistral ‘Reconstruyendo’ en PEGS 2026.
Es así como PEGS se plantea como un proceso más amplio de diálogo entre países del sur global, que reconoce tanto sus diferencias como la existencia de desafíos estructurales compartidos, incluidas las desigualdades. Lo hace articulando el trabajo de centros o iniciativas como TREES en Colombia, el Center for Critical Imagination (Cebrap) en Brasil, el Programa de Economía Aplicada de El Colegio de México, Pathways Beyond Neoliberalism en la American University en Egipto, y el Southern Centre for Inequality Studies en Wits University en Sudáfrica, que colaboran dentro de la Emerging Political Economies (EPE) Network.
Como parte de ese esfuerzo de articular una red de países que comparten realidades similares, la conferencia también refleja una apuesta por amplificar el conocimiento de estos contextos. En palabras de Hurtado, se trata de construir agendas que no sean “receptoras de marcos desarrollados en otros contextos, sino interlocutoras con voz y preguntas propias”.
En esa misma dirección, varios de los paneles pusieron en evidencia la necesidad de revisar los marcos desde los cuales se entienden los problemas del sur global. “Es importante tener una perspectiva del sur global para una economía global. A veces pensamos desde una perspectiva que no resuena con la forma en que viven las personas en estos países”, señaló Pierre Nguimkeu, profesor de Economía en Georgia State University y director de la Africa Growth Initiative en Brookings Institution.
Un ejemplo de este tipo de discusiones fue la sesión sobre desigualdad, que lideró Leopoldo Fergusson, profesor de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes y cofundador de TREES, y en la que participaron Rodrigo Uprimny, investigador senior de Dejusticia y profesor de la Universidad Nacional de Colombia, y Raymundo Campos y Aurora Ramírez Álvarez, profesores de El Colegio de México.
Allí se discutieron distintas dimensiones de las brechas estructurales en la región y los retos para abordarlas desde enfoques interdisciplinarios. Como planteó Uprimny, existe una desconexión entre el campo de los derechos humanos y el análisis de la desigualdad: mientras los marcos normativos han avanzado en enfrentar la discriminación entre grupos, “cuando se entra en el terreno de la desigualdad social y económica, el movimiento de derechos humanos es, en cierto sentido, silencioso”. En esa línea, subrayó la necesidad de conectar de manera más directa los derechos con las dinámicas de desigualdad, no solo como un problema teórico, sino también práctico.
Aparecen en la foto, de izquierda a derecha: Leopoldo Fergusson, profesor de la Facultad de Economía Uniandes y codirector de TREES; Raymundo Campos y Aurora Ramírez Álvarez, profesores de El Colegio de México; y Rodrigo Uprimny, investigador senior de Dejusticia y profesor de la Universidad Nacional de Colombia.
Sobre esto, Fergusson destacó que la desigualdad no se limita a diferencias de ingreso, sino que produce formas más profundas de separación social: “las personas con distintos niveles de ingreso viven tan separadas que terminan siendo culturalmente distintas, como si fueran grupos diferentes”. En ese sentido, subrayó que uno de los retos centrales es pensar estas brechas no solo en términos distributivos, sino también en términos de derechos y de lo que implica tener una posición igual en la sociedad, particularmente en contextos como los de América Latina.
La informalidad laboral fue otro de los temas centrales del encuentro. Laura Alfers, coordinadora internacional de WIEGO, planteó la discusión alineada a la idea de que los marcos no coinciden con las realidades de los países del sur: “el 60% de los trabajadores está en el empleo informal, algo que podría aumentar con el cambio tecnológico. Nuestras instituciones laborales aún están orientadas en torno a una idea importada de los países del norte global, desarrollada en las décadas de 1940 y 1950 para mercados laborales que no existen en el sur.”
Además de las sesiones académicas, la conferencia incluyó un taller de investigación, una sesión de enseñanza y espacios estratégicos de articulación entre centros del sur global que hacen parte de la Emerging Political Economies Network, orientados a fortalecer agendas conjuntas en investigación, enseñanza y divulgación. Estos encuentros contribuyeron a consolidar una red sur–sur que permita promover esas voces y preguntas propias.
Ruth Castel Branco, de Wits University, durante el taller de investigación. Paula Jaramillo, codirectora de TREES, durante la sesión de Enseñanza.
A lo largo del evento, se destacó la persistencia de brechas estructurales que se superponen y se refuerzan entre sí, muchas de las cuales pasan desapercibidas porque tendemos a mirar siempre en los mismos lugares. En ese contexto, la conferencia puso en evidencia la necesidad de ampliar el enfoque analítico. En palabras de Hurtado: “ampliar la mirada, mirar donde usualmente no miramos y aceptar que la ausencia en el registro [evidencia o datos] no significa ausencia en la realidad”.
En América Latina —y especialmente en Colombia— el mercado laboral se caracteriza por altos niveles de informalidad, profundas desigualdades por género, origen social, raza y territorio, y por la exclusión de jóvenes, migrantes y poblaciones rurales.
Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), entre marzo y mayo de 2025 la tasa de informalidad laboral fue del 55,9%, lo que significa que más de la mitad de los trabajadores no cotiza a salud ni pensión. En los centros poblados y rurales dispersos, esta proporción alcanza el 83,4%, lo que evidencia una brecha territorial.
A ello se suman las desigualdades de género: las mujeres ganan en promedio 5,8% menos que los hombres por hora trabajada y enfrentan mayores niveles de desempleo e informalidad.
Es en este contexto que, desde TREES, proponemos este especial para abrir una conversación crítica y diversa sobre los desafíos que enfrenta el empleo en Colombia. Más que ofrecer respuestas cerradas, buscamos problematizar el presente del trabajo y sus futuros posibles.
En Colombia, como señala Óscar Becerra, investigador del Centro de Estudios sobre Desarrollo Económico (CEDE) de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes, estos problemas estructurales se traducen en un mercado laboral desigual, donde más de la mitad de los trabajadores carece de acceso a la protección social.
Las fallas estructurales del mercado laboral colombiano —advierte Becerra— aumentan la pobreza, limitan la productividad y frenan la movilidad social.
Hablar de mercado laboral implica reconocer que el trabajo no solo organiza la economía, sino que también define cómo las personas participan en la sociedad, construyen su identidad y proyectan su futuro.
Como señala la Organización Internacional del Trabajo (OIT, 2019), “el trabajo decente es esencial para el bienestar de las personas y el desarrollo sostenible de las sociedades”. Sin embargo, en Colombia —como en buena parte de América Latina— el trabajo refleja las desigualdades estructurales que atraviesan la vida social.
La informalidad y las desigualdades de género, raza, origen social y territorio no son fenómenos aislados: forman parte de un sistema que históricamente ha distribuido de manera desigual las oportunidades, los ingresos y los derechos laborales, reproduciendo brechas que limitan el acceso a empleo digno y a la protección social.
El profesor Óscar Becerra explica que el mercado laboral colombiano es un espacio donde “se crean puestos de trabajo, pero se destruyen. Además, la dinámica de las empresas colombianas es la dinámica de empresas pequeñas. Más del 90% de las empresas en Colombia tienen menos de 10 trabajadores”.
Este rasgo explica buena parte de la fragilidad del sistema: el tamaño de las empresas limita la productividad, la innovación y la capacidad de ofrecer trabajos formales con protección social. En ese contexto, la reforma laboral busca equilibrar los derechos de los trabajadores con la sostenibilidad empresarial, un desafío que —según Becerra— sigue abierto.
“Esta reforma ha estado muy apuntada a garantizar derechos, es decir, que los trabajadores que ya están contratados con un empleo formal tengan ciertas garantías adicionales, pero no ha estado muy enfocada en tratar de ampliar el número de trabajos disponibles para las personas que están buscando mejores empleos”, señala.
Para profundizar, te invitamos a ver este video en el que el docente e investigador Óscar Becerra y el viceministro de Empleo y Pensiones, Iván Daniel Jaramillo Jassir, analizan la estructura del mercado laboral colombiano, las políticas públicas para hacerlo más digno e incluyente y los desafíos que plantea el trabajo del futuro.
Si quieres seguir profundizando, te proponemos un recorrido por distintos enfoques y voces que permiten comprender mejor los desafíos del mercado laboral en Colombia.
Recorrido por los contenidos del especial
El capital social en el trabajo
En América Latina —una de las regiones más desiguales del mundo, según la CEPAL (2023)— el acceso a un trabajo formal y estable sigue condicionado por factores que poco tienen que ver con el mérito o el esfuerzo. El lugar de nacimiento, el apellido, la educación de los padres o las redes familiares pesan tanto como los títulos o las competencias técnicas. A ese conjunto de relaciones y vínculos que amplían las posibilidades de acceder a un mejor empleo se le conoce como capital social, y es clave para comprender la dinámica del mercado laboral.
Este capital social no solo influye en quién accede a determinadas oportunidades, sino también en cómo se abren o cierran puertas a lo largo de la vida laboral. La socióloga María José Álvarez, docente de la Universidad de los Andes, ha estudiado con profundidad este fenómeno. Su investigación Balanceando el campo de juego, presentada en este Research Film de TREES, ofrece una mirada crítica sobre las desigualdades que enfrentan los jóvenes de primera generación universitaria al ingresar al mundo del trabajo.
El estudio muestra que, incluso con logros académicos comparables, sus ingresos y oportunidades iniciales son menores que los de sus pares más privilegiados.
En últimas, el vínculo entre mejores empleos y capital social pone en evidencia que la desigualdad en el mercado laboral no comienza con la falta de formación, sino en el momento mismo en que se abren o se cierran las puertas del empleo. Reconocerlo es el primer paso para construir políticas y prácticas de contratación que no reproduzcan los privilegios de origen, sino que amplíen el acceso al talento y a la diversidad que necesita el país para crecer.
Desigualdades de género en el mercado laboral
En Colombia, la sobrecarga de cuidado que recae sobre las mujeres explica buena parte de la brecha de empleo e ingresos entre hombres y mujeres, pero sigue siendo una dimensión invisibilizada en la política económica. El tiempo que destinan al cuidado —de hijos, personas mayores o dependientes— limita su participación laboral, su independencia económica y su bienestar.
La infografía “Cuidar no debería costar oportunidades laborales” exploramos cómo las Manzanas del Cuidado en Bogotá están contribuyendo a mejorar la calidad de vida de las mujeres y a abrir nuevas oportunidades.
Desde 2020, las Manzanas del Cuidado —una de las iniciativas más innovadoras de América Latina— han atendido de forma gratuita a más de 860.000 mujeres y sus familias, ofreciendo servicios educativos, de salud y bienestar mientras alguien más cuida a sus seres queridos.
Su apuesta es transformadora: redistribuir el cuidado para liberar tiempo de las mujeres y abrir oportunidades.
Este enfoque demuestra que cuando el Estado asume parte de la carga de cuidado, el empleo femenino crece y la equidad se vuelve más tangible. En una entrevista con El País, Ana Güezmes, representante de la CEPAL, afirmó que invertir en sistemas de cuidado podría aumentar la participación laboral femenina en América Latina hasta en un 12%.
Este tipo de políticas evidencia que avanzar en igualdad requiere reconocer y redistribuir el trabajo de cuidado, así como garantizar condiciones laborales que no profundicen las desigualdades existentes. Sin embargo, no todas las reformas apuntan en esa dirección.
En el Café con TREES, la profesora Natalia Ramírez, de la Facultad de Derecho de la Universidad de los Andes e integrante del Proyecto Digna, reflexionó sobre cómo lareforma laboral de 2025 (Ley 2466), aunque introduce disposiciones orientadas a mejorar las condiciones del trabajo doméstico y rural, podría estar generando efectos adversos sobre el empleo femenino.
“Pensemos en el caso de un empleador que percibe que contratando mujeres va a tener que ofrecerles acuerdos flexibles para permitir la compatibilización de responsabilidades de cuidado. Muy probablemente va a declinar la oportunidad de contratar a esas mujeres”, afirma Ramírez.
Las tensiones que despierta la reforma muestran que las desigualdades de género no se resuelven solo desde la política pública: también atraviesan de manera profunda los espacios donde el trabajo se vive cotidianamente. Y es en ese nivel —el de las prácticas, las culturas organizacionales y las decisiones empresariales— donde se juega buena parte de la equidad.
En entrevista para este especial, hablamos con Mía Perdomo, cofundadora de Aequales, empresa latinoamericana dedicada a promover la equidad de género y la diversidad en las organizaciones. Su reflexión muestra cómo los imaginarios sobre quién encaja en el entorno laboral siguen reproduciendo estructuras de exclusión que limitan la participación plena de mujeres, personas diversas y grupos históricamente marginados.
También evidencia cómo iniciativas como el Ranking PAR, liderado por Aequales, han permitido que cientos de organizaciones midan sus brechas de género, revisen sus procesos y ajusten sus culturas internas hacia una mayor corresponsabilidad.
Jóvenes ante un mercado laboral incierto
En Colombia, para miles de jóvenes, trabajar ya no significa estabilidad. Aunque el país muestra una recuperación en las cifras de empleo, la mayoría de los nuevos puestos siguen siendo informales, con bajos ingresos y sin protección social.
Ante este panorama, muchos jóvenes optan por el emprendimiento en lugar de aceptar empleos precarios. Sin embargo, para una gran parte de ellos, emprender no es una elección plena, sino una salida obligada ante la falta de oportunidades formales.
¿Y qué sucede cuando los jóvenes ingresan al mercado laboral tradicional? Beatriz Blanco, colaboradora de Mutante y líder de la conversación “Hablemos de precarización juvenil”, señaló en entrevista para este especial que lo que muchos jóvenes encuentran no es una oportunidad de crecimiento, sino una experiencia de desilusión: prácticas sin pago, empleos por fuera de su campo profesional o trabajos temporales con condiciones abusivas.
Por esto, es fundamental abordar las tensiones que marcan el comienzo de la vida laboral: la dificultad para acceder a un empleo formal, la presión por generar ingresos inmediatos y la sensación de que la experiencia profesional se construye a costa de la estabilidad. En este Vox Pop (parte 1), les preguntamos a jóvenes sobre las decisiones laborales que han tenido que tomar.
Las voces de los jóvenes muestran que el mercado laboral es un escenario lleno de incertidumbres. La distancia entre la educación, las expectativas y la realidad laboral revela un sistema que no logra garantizar oportunidades justas ni estabilidad.
¿Qué conversaciones necesitamos para transformar el mercado laboral colombiano?
Este recorrido no pretende cerrar la discusión, sino abrir nuevas preguntas sobre cómo trabajamos hoy y qué tipo de trabajo queremos construir para el futuro. Las voces, datos y miradas reunidas en este especial muestran que el mercado laboral en Colombia es un terreno lleno de matices, tensiones y oportunidades por explorar. Precisamente por eso necesitamos más conversaciones: para entender mejor lo que nos está pasando, para cuestionar lo que damos por hecho y para imaginar, entre muchos, caminos más justos e incluyentes.
En TREES queremos seguir impulsando estos diálogos y te invitamos a acompañarnos en las próximas conversaciones, porque transformar el trabajo es —y debe ser— un ejercicio colectivo.
Fuentes consultadas en el especial:
Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). (2022). La inclusión laboral como clave para el desarrollo social inclusivo. CEPAL.
Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). (2023). Panorama Social de América Latina 2023. CEPAL.
Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (CEDLAS). (2022). Desigualdad de ingresos y movilidad social en América Latina. Universidad Nacional de La Plata.
Esquivel, V. (2024). Trabajo, género y desigualdad: desafíos para la equidad en América Latina. Buenos Aires: CLACSO.
Fedesarrollo. (2025). Informe de mercado laboral: empleo informal y protección social en Colombia. Fedesarrollo.
Folbre, N. (2012). The Political Economy of Care: Building a More Caring Economy. Cambridge Journal of Economics, 36(2), 373–390.
Global Entrepreneurship Monitor (GEM). (2021). Informe Global de Emprendimiento 2021: Colombia. GEM.
Global University Entrepreneurial Spirit Students’ Survey (GUESSS). (2024). Informe Colombia 2024. GUESSS Project.
Organización Internacional del Trabajo (OIT). (2019). Trabajo decente y los Objetivos de Desarrollo Sostenible: Guía de apoyo para el diálogo social. OIT.
Organización Internacional del Trabajo (OIT). (2023). Desigualdades persistentes en los mercados laborales de América Latina y el Caribe. OIT.
Perdomo, M. (2025). Entrevista para el especial “Repensar el trabajo: inclusión, desigualdad y transformación”. TREES.
Ramírez, N. (2025). Café con la profe Natalia Ramírez: reflexiones sobre la reforma laboral 2025 (Ley 2466). Facultad de Derecho, Universidad de los Andes.
Sen, A. (1999). Development as Freedom. Oxford University Press.
Standing, G. (2011). The Precariat: The New Dangerous Class. Bloomsbury Academic.
Álvarez, M. J. (2025). Balanceando el campo de juego: desigualdad y primera generación universitaria. Universidad de los Andes / TREES.
Blanco, B. (2025). Hablemos de precarización juvenil. Mutante
Perdomo, M. (2024). Ranking PAR y equidad de género en las empresas latinoamericanas. Aequales.
Alcaldía Mayor de Bogotá. (2024). Manzanas del Cuidado: Informe de resultados 2020–2024. Secretaría Distrital de la Mujer.
González, C. (2025). Desde las aulas: profes enseñando trabajo y desigualdad. Universidad de los Andes.
Bencomo, Tania Z. (2008). “El trabajo visto desde una perspectiva social y jurídica”. Revista Latinoamericana de Derecho Social, n.º 7 (julio-diciembre), pp. 27-57. Universidad Nacional Autónoma de México.
Becerra, Óscar; Bojanini, Gabriela; Eslava, Marcela; Fernández, Manuel. (2023). “La reforma laboral y las necesidades del mercado laboral colombiano.”Nota Macroeconómica n.º 51, Facultad de Economía, Universidad de los Andes.
El taller reunió a economistas, sociólogos, politólogos, antropólogos e historiadores para discutir sus proyectos.
Ya tuvimos los dos primeros talleres para fortalecer la comunidad de investigación de TREES. En estos dos encuentros se reunieron los investigadores que recibieron apoyo financiero a través de las convocatorias Grant Fund I y II. Los investigadores se juntaron para compartir ideas, recibir retroalimentación y enriquecer sus trabajos.
Conoce el video resumen del primer taller del Grant Fund:
El 7 de mayo de 2025, los investigadores del Grant Fund II estuvieron en las instalaciones de la Universidad de los Andes con un objetivo común: escuchar cómo sus colegas están estudiando las desigualdades desde múltiples miradas disciplinarias y contextos. El encuentro sirvió para compartir avances, discutir preguntas y fortalecer una comunidad académica comprometida con la comprensión de las desigualdades en el sur global.
“El taller es fantástico porque es un equipo interdisciplinar en el que uno encuentra economistas, historiadores, científicos políticos, abogados hablando de un mismo tema: la desigualdad”, destacó James Torres, profesor de Historia y Geografía de la Universidad de los Andes.
Durante el evento, los investigadores presentaron sus proyectos en curso y recibieron retroalimentación. Discutir ideas en una etapa temprana les permite mejorar los enfoques y fortalecer los marcos analíticos. “Me gustó mucho la perspectiva comparada. Por ejemplo, una de las profes nos sugirió revisar el clasismo versus las castas en India, que no lo habíamos pensado”, comentó Natalia Amaya, investigadora de la Fundación Prolongar.
“Es muy constructivo recibir los comentarios de colegas en esta etapa, cuando el proyecto todavía no terminó. Van surgiendo inquietudes que uno sospechaba que el trabajo podía tener, debilidades, pero además sugerencias de mejora”, Emiliano Tealde, economista y profesor de la Universidad Católica de Uruguay.
Los participantes discutieron el papel del Estado en la distribución de la tierra, la reconstrucción del lugar de las mujeres en la historia económica, las dinámicas de la informalidad laboral, los límites de la movilidad social, las múltiples dimensiones culturales de la desigualdad y los desafíos de aplicar modelos del norte global en Latinoamérica.
El taller también fue una oportunidad para reforzar la cooperación entre investigadores de diferentes disciplinas. Este enfoque busca ampliar los marcos teóricos sobre la desigualdad y generar evidencia útil para políticas públicas e iniciativas ciudadanas. “Queremos ver la desigualdad no solamente desde su dimensión estrictamente económica. Esto ha producido una mezcla muy rica de perspectivas sobre sus causas y consecuencias.”, explica Leopoldo Fergusson, líder de Investigación de TREES.
Con algunas de estas investigaciones ya publicadas, conócelas en nuestro repositorio de investigación, y el taller del Grant Fund III en camino, confirmamos nuestro compromiso de contribuir desde el conocimiento riguroso a construir sociedades más equitativas.
Conoce el video resumen del segundo taller del Grant Fund:
Durante marzo de 2025, Juan Sebastián Lemos, estudiante de la Maestría en Economía PEG de la Universidad de los Andes, hizo una estancia académica de un mes en la Escuela de Educación de Harvard. Con el apoyo de TREES, esta experiencia contribuyó al proceso formativo de Juan Sebastián como investigador, ampliando sus perspectivas académicas y personales. ¿Cómo fue esta experiencia para él? A continuación, les compartimos su testimonio.
Gracias al apoyo de TREES, tuve la oportunidad de hacer una estancia académica en la Escuela de Educación de Harvard, una oportunidad que marcó tanto mi crecimiento profesional como personal y que me deja experiencias y aprendizajes que de otra forma no habría podido vivir.
En el plano personal, esta experiencia transformó mi perspectiva sobre lo que es posible. Estudiar en Harvard nunca había sido una opción siquiera imaginable para mí, pero hoy se ha convertido en un verdadero sueño por el que me esfuerzo en el trabajo a diario. Vivir en otro país, adaptarme a una nueva cultura y comunicarme en un idioma distinto fue un reto importante, pues no había tenido la oportunidad de hacerlo anteriormente. Sin embargo, esto también fue una oportunidad para ampliar mi conocimiento, cuestionar mi lugar en el mundo, las oportunidades y privilegios que tengo y fortalecer mi autonomía.
En el ámbito profesional, la estancia me permitió avanzar con mayor rapidez y profundidad en mi proyecto de investigación. Asistí a seminarios y clases impartidas por profesores líderes en la investigación en educación, lo cual enriqueció mis ideas y abrió nuevas rutas para seguir ampliando mi agenda de investigación. Participé en discusiones con estudiantes de doctorado que me compartieron sus experiencias. Eso me permitió entender mejor cómo se construyen trayectorias académicas en contextos internacionales. Aprendí nuevas metodologías y enfoques de investigación que complementan mi formación previa y gané confianza en mi capacidad para aportar, desde mi experiencia, a conversaciones y decisiones en el proyecto de investigación en el que trabajo.
Finalmente, pude también establecer vínculos con estudiantes e investigadores de distintos países que comparten intereses similares. Al mismo tiempo, estar rodeado de personas tan capacitadas en un entorno tan exigente supuso un reto, pero también una motivación para reflexionar sobre la calidad de mi educación a ojos de una futura proyección internacional. En resumen, esta experiencia me dio más que conocimientos: me dio claridad sobre mi vocación, nuevas herramientas para mi desarrollo académico y profesional, y el impulso para seguir esforzándome.